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CUIDAR LA SEMILLA, SEMBRAR LA PAZ – MENSAJERO DE SEMILLAS

CUIDAR LA SEMILLA, SEMBRAR LA PAZ – MENSAJERO DE SEMILLAS

CUIDAR LA SEMILLA, SEMBRAR LA PAZ – MENSAJERO DE SEMILLAS

CUIDAR LA SEMILLA, SEMBRAR LA PAZ – MENSAJERO DE SEMILLAS

Este episodio presenta a Jorge Montoya, más conocido como el ‘Mensajero de semillas’: un emprendedor que ha dedicado su vida a lo social desde 2014, más específicamente a cultivar la tierra y a salvaguardar las semillas criollas y nativas de la región.

Esta conexión surgió de experiencias personales durante la crisis en Venezuela (país donde residió por unos años) y tras la pandemia, momento en que se cuestionó el tema de la seguridad alimentaria y de la soberanía alimentaria. 

Entre las personas que más aprecia y que —asegura— han transformado su vida, es la familia Genaro; especialmente a don Carlos, un custodio de semillas, quien le enseñó parte de los oficios del campo y a contemplar la vida de otra manera, valorando la diversidad y el tiempo.

Jorge relató un momento crucial en su camino, luego de una conversación con él para saber cómo encontrar respuestas a varios interrogantes personales que tenía en ese momento. Don Carlos le aconsejó conectar con la tierra, literal, caminando descalzo; experiencia que se materializó en el hallazgo de una azadoneta mientras araba la tierra.

Dicho implemento se convirtió en símbolo de su quehacer y hoy por hoy es  su herramienta de trabajo principal, la cual está adornada con semillas de ahuyama, maíz y frijol. Desde ese momento cree firmemente en la conexión espiritual con la tierra, más allá de las religiones. Argumenta que el espíritu humano se reconforta más con la creación universal, admirando y protegiendo las montañas, el mar y los ríos, en contraste con las construcciones artificiales de la ciudad.

El nombre ‘Mensajero de semillas’ nació a lo largo de su búsqueda personal y después de varios viajes por Colombia, conociendo a custodios y campesinos. Cada semilla que recibía venía acompañada de una historia, de un mensaje, que él luego compartía estableciendo analogías entre la semilla y la vida espiritual.  Al ser considerado ahora como custodio de semillas en Colombia, especialmente en Pereira y en Dosquebradas, afirma que es un trabajo arduo y de gran responsabilidad porque implica no solo sembrar, sino investigar, reproducir, multiplicar y compartir, cuidando la vida desde lo más diminuto. 

Actualmente Jorge está inmerso en varios proyectos, el más significativo de ellos: Tierra Viva La Nona, una reserva en el sector del Alto del Nudo que adquirió con su novia, donde están construyendo una escuela de agroecología para custodiar semillas criollas y nativas; y para sensibilizar a las personas sobre la importancia de cuidar la montaña, el agua y los árboles.

Además, acompaña otras iniciativas como la construcción de huertas comunitarias, y el proyecto con la escuelita El Rincón – La Bella, donde llevan dos años trabajando con niños y niñas en granjas de semillas criollas y nativas. 

Finalmente, Jorge reflexiona sobre la construcción de la paz desde su oficio, enfatizando que comienza teniendo paz con uno mismo, “trabajando dentro de sí para poder irradiarla después”. Reconoce que, aunque a veces se cometen errores, es fundamental comprender al otro y trabajar constantemente en “desmalezar el corazón y la mente” para enfocarse en lo bueno y no solamente en lo negativo de los demás.

CONTACTO

Instagram: @elmensajerodesemillas